Después de 51 años de búsqueda, identificaron los restos de Horacio Alfredo Ibarra Britos
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Horacio Alfredo Ibarra Britos, un joven nacido en 1956 que había desaparecido en diciembre de 1975. La restitución puso fin a más de cinco décadas de incertidumbre para su familia, que finalmente pudo despedirlo y darle sepultura junto a sus seres queridos.
La identificación fue posible gracias al trabajo realizado por el EAAF a partir del análisis de cuerpos inhumados sin identificar en el Cementerio Municipal de Escobar y del estudio de registros de huellas dactilares. La investigación permitió confirmar la identidad de los restos que permanecieron durante décadas enterrados como NN.
Horacio, conocido por su familia como “Ñato”, tenía apenas 18 años cuando desapareció. Desde entonces, sus familiares emprendieron una larga búsqueda para conocer qué había ocurrido con él. Durante años impulsaron gestiones, aportaron información y mantuvieron viva la esperanza de encontrar alguna respuesta.
La búsqueda tomó un nuevo impulso en 2010, cuando integrantes de la familia aportaron muestras de ADN para colaborar con las tareas de identificación desarrolladas por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Tras años de análisis e investigaciones, el organismo logró finalmente establecer su identidad.
La restitución de los restos se realizó en Quequén, donde familiares, amigos e integrantes del EAAF participaron de una ceremonia cargada de emoción. Luego, una caravana acompañó el traslado hasta el cementerio local, donde Horacio fue enterrado junto a sus padres y dos de sus hermanos.
Durante la despedida, la familia compartió un mensaje que sintetiza décadas de espera y dolor: “Cerramos una etapa, una parte de la historia de nuestras vidas: la búsqueda, la esperanza y la incertidumbre”.
La identificación de Horacio Alfredo Ibarra Britos vuelve a poner en valor el trabajo del EAAF, una institución que desde hace más de cuatro décadas contribuye a reconstruir historias, identificar víctimas y garantizar el derecho a la verdad para miles de familias argentinas.
Cada restitución representa mucho más que una identificación científica. Es también la posibilidad de cerrar una herida abierta durante años, recuperar una historia y reafirmar el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.




