Mientras tanto, continúa la preocupación por el futuro de los habitantes. En principio, los que se encuentran alojados en hoteles tienen reserva hasta el miércoles. Sin embargo, el proceso será largo porque recién se está avanzando con el retiro de escombros y luego será tiempo de las tareas de apuntalamiento.
López Brown añadió la inquietud de los propietarios por “la cuota del crédito hipotecario que están pagando, que en algunos casos ha tenido una prórroga de 90 días que se la pasan al final del crédito y también de las expensas que tienen que pagar”.
Los damnificados “están pidiendo que no se las cobren, si no están pudiendo vivir y tienen que otros gastos extras que son imponderables, que no los tenían en cuenta hasta hoy, como por ejemplo, aquellos que tuvieron la posibilidad de sacar el auto, que no estaba dentro de la cochera”. “No es lo mismo tenerlo acá que estacionar en pleno centro. ¿Qué hacen con ese vehículo? Tienen que pagar una cochera aparte, que no lo tenían previsto”, explicó.
Lucas, uno de los vecinos, contó que “el Banco Ciudad durante el fin de semana sacó un comunicado en el que durante 90 días suspendía la cuota, o sea, no la vamos a tener que pagar ahora, sino que va para el final del crédito”. En cuanto a las expensas, el administrador comunicó que “van a venir con un gasto mínimo, casi simbólico”.
Por su parte, otro habitante, Luis, planteó que “quise entrar y no me dejaron porque los bomberos me dijeron que no puedo porque hay peligro de derrumbe en la parte donde estoy yo, en planta baja B”. “Me hicieron hacer la cola y todo, pero bueno, me dijeron que por orden de la fiscal no puedo ingresar. Necesito sacar más que nada ropa de invierno y algunos documentos que me quedaron, cosas que son importantes”, expresó, mientras se aloja en un hotel de microcentro.
“No tenemos noticia de nada y no sé ni cuándo voy a volver a entrar para poder sacar lo otro que me queda. Tampoco sé qué va a pasar después del miércoles. Si me tengo que ir a buscar a un lugar o qué voy a hacer. Y eso es una cosa muy importante para nosotros”, destacó.
Otra vecina, Yamila, logró entrar a su casa, aunque brevemente, porque “estaba en la puerta el bombero diciéndome que ya se terminaba el tiempo”. “Nos dijeron que solo podíamos sacar lo que pudiéramos llevar en la mano. Y saqué algo de la heladera porque ya había olor a podrido y nada más”, describió.
“Estamos en el Hotel Regente, pero hasta el miércoles. Después no se sabe. Tengo un hijo con discapacidad, los nenes preguntan dónde vamos a dormir después. No se sabe, es una incertidumbre todo, ayer pedimos contención psicológica en el hotel, llamaron cuatro vecinos que están ahí y no vino nadie”, relató.
A raíz de esa situación, “se acercó una vecina que es psicóloga de la torre 4 y atendió a los que eran más urgentes”. “Hay una señora que está devastada, pobre. Lloraba todo el tiempo, no puede dormir. Pero bueno, estamos todos en la misma situación, Anoche en el hotel escuchábamos ruidos de arriba y yo miraba para arriba y pensaba, ‘¿se caerá el techo?'”, cerró.