Otro de los rasgos que destacó Lamarque fue la capacidad manipuladora que atribuye al acusado. “Creo que es una persona extremadamente manipuladora que sabe qué decir y cómo presentarse ante los demás”, afirmó.
Incluso aseguró que mantenía múltiples relaciones paralelas. “Tenía mínimo cinco amantes y a cada una le pedía algo distinto”, sostuvo.
Respecto de la investigación, consideró posible que Barrelier contara con una red de apoyo, aunque aclaró que aún no existen pruebas concluyentes sobre quiénes podrían integrarla. “Me parece que tiene una red de apoyo, aunque todavía no se puede decir cuáles. Se hablaba de barras bravas o política”, indicó.
También describió una característica habitual de este tipo de perfiles: “Utilizan la mentira adaptativa. Son capaces de mentir absolutamente en todo cambiando la narrativa”.
Como ejemplo, recordó la causa por privación ilegítima de la libertad. “Cuando lo denunciaron terminaron diciendo que le habían hecho una cama cuando la evidencia era clara”, afirmó.
Para Lamarque, el hecho de que el cuerpo haya sido desmembrado constituye un indicador relevante sobre la personalidad del acusado. “El hecho de desmembrar un cuerpo nos habla de una personalidad fría que puede dividir su vida en dos”, explicó.
En cuanto a las versiones sobre posibles ideas suicidas de Barrelier estando detenido, la especialista se mostró escéptica. “Yo creo que es parte de una manipulación. Este tipo de perfiles casi nunca se suicidan. Son formas de manipular la realidad para obtener algún beneficio, como un traslado a otro lugar”, sostuvo.
Lamarque también puso en duda la declaración de la mujer de Barrelier, quien aseguró que no escuchó nada de lo ocurrido porque la vivienda era grande. “No es una casa tan grande para no escuchar nada. Además, necesitás tiempo para hacer lo que hizo”, cuestionó.
Por último, la especialista fue crítica con las primeras actuaciones tras la desaparición de Agostina y advirtió sobre la importancia de actuar de manera inmediata ante este tipo de casos. “Empezó mal y tarde. Cuando uno va a denunciar a las comisarías muchas veces le dicen que tiene que esperar entre 24 y 48 horas. Eso es un mito”, afirmó.
“En estos delitos el factor tiempo es fundamental. Si no te toman la denuncia en una comisaría, hay que ir a la fiscalía de turno porque allí tienen que recibirla sí o sí”, concluyó.