Según el Financial Times, el Gobierno argentino proyecta recaudar decenas de miles de millones de dólares mediante este programa.
El contexto refuerza la urgencia de la medida. Argentina continúa sin acceder a los mercados internacionales de crédito tras la reestructuración de deuda de 2020.
Las reservas del Banco Central enfrentan presión constante, y los vencimientos de deuda en moneda extranjera se acumulan para los próximos años. La venta de ciudadanía buscaría generar un flujo de divisas genuinas que alivie esa presión financiera.
Si el plan avanza, Argentina pasaría a ser uno de los países más grandes del mundo en ofrecer ciudadanía mediante una inversión económica.
El pasaporte argentino permite actualmente ingresar sin visa a cerca de 170 países. Ese acceso global supera la ventaja de la mayoría de los programas de ciudadanía por inversión vigentes en la actualidad.
Naciones como Malta, Chipre o varios países caribeños ofrecieron o todavía ofrecen esquemas similares. Pero ninguno tiene el tamaño territorial, poblacional y peso geopolítico de Argentina.
El Financial Times sostuvo que la propuesta podría atraer a personas de alto patrimonio de Estados Unidos y Europa.
Las razones: preocupación por la polarización política, presión impositiva creciente o eventuales conflictos internacionales en sus países de origen.
Entre los nombres mencionados aparece Peter Thiel, el empresario tecnológico cofundador de PayPal. Thiel permanece temporalmente en Buenos Aires y es presentado por consultores vinculados al proyecto como un “embajador” informal de la iniciativa.
David Lincoln, fundador de Lincoln Global Partners, afirmó que varios de sus clientes ya mostraron interés por Argentina. La ubicación geográfica del país y su distancia de las principales zonas de conflicto juegan a favor.
Eric Major, director ejecutivo de Latitude Group, aseguró que “simplemente no hay nada como Argentina en el mercado de ciudadanía por inversión”.
Armand Arton, fundador de Arton Capital, consideró poco probable que el esquema exija un período mínimo de residencia. Eso reduciría la carga tributaria para los beneficiarios, que no tendrían que trasladar su residencia fiscal al país.
El modelo de los llamados “pasaportes dorados” recibió cuestionamientos duros en distintos países por riesgos vinculados a la seguridad, el lavado de dinero y la transparencia.
El Financial Times recordó que la Corte de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal en 2024 el programa de ciudadanía por inversión de Malta. El tribunal consideró que convertía la nacionalidad en una transacción comercial.
Chipre y Bulgaria también habían eliminado iniciativas similares bajo presión de Bruselas, que alertó sobre el uso de estos programas para infiltrar redes de crimen organizado en el espacio Schengen.
El Reino Unido canceló en 2022 su programa de residencia por inversión. Además, endureció las condiciones para el ingreso de ciudadanos provenientes de países que ofrecen este tipo de esquemas.